Un suelo apto para el Metro de Quito


El suelo de la ciudad es apto para la ejecución de excavaciones subterráneas como el túnel del Metro de Quito, amparados en tres métodos constructivos que garantizan seguridad, estabilidad y operatividad de la obra, según las recomendaciones del estudio de caracterización geológica y geotécnica de la primera Línea del Metro de Quito entregada por Metro de Madrid.

El estudio señala que las perforaciones o sondeos de suelo se hicieron cada 300 metros a lo largo de los 22 kilómetros de trazado del metro, a razón de dos sondeos por estación y a profundidades de hasta 80 metros y definen el tipo de suelo del sur, centro y norte de la ciudad. En el trayecto se hizo 70 perforaciones, más de 2 800 metros perforados en
total, y ensayos de resistencia sísmica. Concluye que el 99% del subsuelo en el trazado de la ruta del metro de Quito, está conformado por suelos compactos, especialmente de la formación cangahua y que apenas el 1% restante es roca andesita ubicada en las proximidades de El Panecillo. El estudio incluyó un estudio de las estructuras de las edificaciones por dónde va el trazado del metro.

Los técnicos proponen tres métodos constructivos para la ejecución de la Primera Línea del Metro de Quito: “cut and cover” o entre pantallas, excavación en mina mediante métodos convencionales, y en modo cerrado a través de tuneladoras. Estos métodos garantizan la seguridad y confiabilidad de los trabajos y sus entornos, bajo las condiciones técnicas particulares de la ciudad como son su ubicación en una región sísmica, presencia de agua en niveles arenosos, existencia de quebradas y colectores, así como el cuidado de bienes patrimoniales en el Centro Histórico.

El estudio, indica que los suelos de Quito son aptos para la ejecución de excavaciones subterráneas, pudiendo, de ser necesario en ocasiones por la presencia de suelos blandos y agua, realizar tratamientos de mejora del terreno previos a la excavación del túnel que siempre será seguro y estable para su perforación y posterior funcionamiento.

Sobre la base de esta definición técnica, el método “cut and cover”, será utilizado para la construcción de estaciones, un tramo del túnel de la línea y un pequeño tramo en El Labrador en una extensión total de 3 600 metros con el método convencional de excavación con maquinaria pequeña o a mano un total de 5 500 metros en la zona de Solanda y en el Centro Histórico, mientras que con máquina tuneladora se abrirán dos tramos de 3 400 metros entre Quitumbe y la av. 24 de Mayo y entre el labrador y El Ejido. De esta forma, se consolida aún más el proceso que llevará a Quito a formar parte de las 170 ciudades en el mundo que ya poseen un metro, urbes que, sumadas todas ellas, tienen 8 000 kilómetros de túneles y 7 000 estaciones edificadas en diferentes puntos del planeta.

El Metro de Quito tendrá 18 trenes contínuos de aleación ligera de aluminio que se moverán con energía eléctrica, con seis vagones cada uno, para un gran total de 108 vagones con capacidad de transporte de hasta 400 mil personas por día, ya que en cada viaje se podrá trasladar 1500 personas. Para transportar esa misma cantidad de personas a lo largo de un trayecto similar se requerirían 750 vehículos particulares, 8 buses articulados BRT o 26 buses convencionales. - Quitumbe y El Labrador se unirán en tan solo 34 minutos, por tanto, la obra representa en la ciudad un salto tecnológico, social, cultural y productivo puesto que la integra en poco tiempo.

Los estudios detallan además los acuíferos, las quebradas y las características de suelo y determina la tecnología para solucionar los aspectos constructivos de la obra.

 
METRO DE QUITO - EPM
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